Método de escritura: Narrando que es gerundio

Continúo compartiendo con vosotros los apuntes de este método de escritura.

Hoy toca abordar la narración. Aunque, más valdría decir la focalización.

Considerar al narrador como un focalizador es un concepto que me ha ayudado, en ocasiones, en las que me dispersaba del foco a narrar. Un narrador “mira” hacia algo. Y al “mirar”, siente, recuerda, evoca, medita, actúa con respecto a lo que mantiene en su foco de atención.

Es por ello que es importante decidir qué narrador nos conviene para contar cada historia. ¿Uno que pueda facilitarnos más información que la que poseen los personajes, uno que capte la realidad como protagonista de la historia o un narrador testigo, que vaya persiguiendo la revelación de la verdad, dando pie a la intriga?

Conviene tratar al narrador como a un personaje más, para el que habría que crear una ficha de personaje, que nos permita introducirnos mejor en su pellejo, para hablar como él, sentir como él, ver la realidad como la vería el mismo.

Consideración aparte merece el tema de las imágenes, lo que de por sí constituye el verdadero lenguaje narrativo: ¿Cómo actúan nuestros personajes? ¿Qué dicen sus gestos y sus actitudes de ellos mismos? ¿Qué nos revelan autores realistas como Carver, por medio de sus imágenes?

Disfrutadlo. Leed a algún autor con tablas y tratad de ver las “costuras” de su narración. Ése es un buen ejercicio. De esto, hablaba Hemingway en su famosa teoría del iceberg. De sugerir con las imágenes y los diálogos “pillados a medias”.

Y si alguien tiene dudas, puede dejarlas en los comentarios. Haré lo que pueda por contestarlas.

Tak!

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Método de escritura: Personajes (1)



Sigo compartiendo con vosotros los apuntes de mi método para el Taller de Ficciones.

Las diapositivas de esta semana corresponden a la primera parte de la clase dedicada a la construcción de personajes.

¿Qué narices es un personaje? ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Cuántos tipos de personajes puede haber en una historia? ¿Cómo podemos construir un personaje, sin caer en estereotipos, ni diseñando a un “don perfecto”? ¿Cuántos personajes son demasiados o demasiado pocos? ¿Qué caracteriza a los buenos personajes?

Respuestas hay para algunas de estas preguntas. Y todo by the patilla.

Si te parece interesante a ti… Compártelo con quien creas que también le pueda interesar.

Un buen ejercicio con respecto a esto es coger un buen libro y observar cómo nuestra mente dibuja la personalidad del personaje que se nos narra. ¿Por qué empatizamos con él? ¿Cómo es que nos parece tan humano?

Ése es el logro de un autor que ha sabido escapar de los estereotipos y ha diseñado una vida con palabras. Deteneos a pensar cómo lo ha hecho.

Tak!

Método de escritura: Primer vistazo al interior de la ficción



¡Hey, bienvenidos!

Para los talleres de escritura creativa de relato que impartí el año pasado, elaboré unos apuntes en formato de presentaciones en Prezi, con la información que yo consideraba más relevante desde un punto de vista teórico.

Esto, era la teoría, elaborada por mí, a partir de lo aprendido en el máster de Creación literaria que realicé en Granada y los manuales de grandes narratólogos como Robert McKee o John Gardner.

Por otro lado, la práctica (la parte divertida) consistía en dinámicas y ejercicios, específicamente diseñados para estas clases, con los que alumnos y profesor pasamos momentos realmente buenos.

Ahora me gustaría compartir este material con vosotros, porque hay reglas (aunque odio llamar “reglas” a, simplemente, una serie de pautas que son eficaces para crear ficción) que todos sabréis, detalles a los que tal vez no habíais prestado atención y otras cosas que conviene que nos recuerden de vez en cuando.

Son ocho las presentaciones en formato Prezi que abordan temas como la construcción de personajes, la ambientación, los géneros… en la elaboración de un relato.

Espero que os sirvan y que, si los encontrais de utilidad, les deis difusión.

Compartir cultura es protegerla.
Así que nos vemos en próximas entregas.

Tak!

Inspiración y literatura



La que dejo arriba es una charla TED de la escritora Elizabeth Gilbert, conocida por su best-seller romántico “Come, reza, ama”, acerca de la creatividad y la inspiración en el terreno literario o sobre cómo ser escritor y no morir en el intento.

Dejando a un lado que lo que escriba esta señorita sea o no de mi gusto, hay varios puntos en esta conferencia que me resultan tan interesantes que no me resisto a enlazarla por aquí. Vedla, sobre todo si escribís (ya sea profesionalmente o por hobbie) porque realmente merece la pena.

Inspiración, soplo, aliento, estado in spiritu o état second. Nombres todos ellos para uno de los misterios más antiguos del ser humano para el que, desde hace milenios, se ha apelado a dioses o se ha intentado buscar una explicación racional.

En mi caso, hay una canción fetiche. Una de las tantas que pongo cuando quiero invocar musas. Es ésta. Y son madrugadas ya, con la tranquilidad que aporta la noche, cabalgando sobre las teclas y coreando mentalmente junto a Janis, con todo mi agnosticismo: Work me, Lord!

Robarle a un muerto

atraco

…Y no me refiero a desvalijarle la cartera a un pobre diablo que se desangra en el suelo, tras haberle metido dos navajazos. No.

Me estoy refiriendo a un tema de recurrente disputa entre algunas de mis amistades, defensores a ultranza de los derechos de autor y yo.

Hablo de descargas ilegales. Piratería. La “cultura del todo gratis” con la que -cínicamente- se llenan la boca los promotores de Leyes Sinde

…O como prefiero llamarlo yo: el libre acceso a la cultura. Un término mucho más “real”, bajo mi punto de vista.

En realidad, da igual cuántos términos peyorativos empléen los Ministerios de Incultura o cuántos discos de top manta incautados se quemen o las declaraciones de estrellas pop indignadas en televisión o lo que dicte la corrección política en estirados artículos de suplemento cultural.

El libre acceso a la cultura va a seguir existiendo. Les guste o no.

En mi opinión (humilde, estúpida, pero mi opinión, al fin y al cabo) el trasfondo del problema es anterior y tiene su origen en nuestra idea de “posesión“: MIS derechos de autor, MI libro (¿Recuerdan aquella famosa frase de Umbral?), MI disco, MI película, MI negocio… El capitalismo se nos inoculó hace tiempo y ahora sufrimos las fiebres. El individualismo y la insolidaridad es el cáncer que todos hemos desarrollado a consecuencia de esto.

Un mensaje para todos los creadores del mundo: Sin un público, tu obra no vale NADA. Te la puedes comer con patatas para cenar.

No sé si veis el punto al que quiero dirigirme: ¿Imagináis a Pasteur frotándose las manos, al calcular lo que iba a cobrar por la patente de la penicilina, mientras investigaba? ¿O a Newton babeando al pensar los royalties que le iban a quedar tras vender su Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica?

A día de hoy, gran cantidad de creadores (y todo hay que decirlo: tratando de impactar en el menor tiempo posible, sin apenas detenerse a evaluar críticamente la calidad de lo que están haciendo) pretenden lanzar al mundo su gran “obra maestra” y QUE LES PAGUEN POR LO QUE ES SUYO. Sus cojones ahí.

¿De dónde narices proviene esta locura?

Siempre han existido creadores que han dedicado tiempo y esfuerzo a la creación de sus obras y, alguno, tras años de esfuerzo, incluso esperaba cobrar por ello. Pero, ¿a qué viene la prisa actual?

Tal vez, esta nueva tendencia se deba al avasallamiento informativo de la red. O a la crisis, que nos deja demasiado tiempo para pensar poco. La posibilidad de no desapegarnos ni un minuto de internet y echar un vistazo a “nuestra vida real”. O a las tablets y los iPads. El microblogging. El hipertexto. La mensajería instantánea. Los horarios del metro. Los portales de noticias. “Lea ahora este post sobre cómo hacer meditación transcendental en dos minutos”. Las eternas esperas en la cola del súper. “Respire”. “Ahora no puedo, tengo que hacer…”. “Olvídese del Yo”. Las descargas a 180 kbs por segundo. Las sesiones de sexo en diez minutos. “Concéntrese”… Imposible.

Igual no se percibe a simple vista, pero la relación está ahí. Nuestra psique de occidentales, educados, tecnológicos y de ex clase media, ha estado habituándose a obtener una satisfacción casi inmediata a los problemas o deseos que se nos planteaban… Pero no es así como funciona esto.

-Eric, eres un rollero y un hipócrita. ¿Estás queriendo decir que la gente no tiene derecho a crear sus propias obras y a ganarse la vida de esta manera?

Para nada. Yo no he dicho eso. Digo que la pasión es lo primero y el bussiness, en caso de llegar, viene después. Aquí el orden de los factores SÍ altera el producto.

Convendría matizar unos cuantos puntos o decir unas cuantas verdades:

-Lo que realmente da de comer a un músico son los conciertos, no tan así, la venta de los discos, ya que quienes verdaderamente se lucran por medio de estos son las discográficas. Meros intermediarios, en una época en la que cada vez más, sobran los intermediarios.

-En el caso del cine y la literatura, la cosa se complica. A día de hoy se prueban distintas fórmulas: Véase lo llevado a cabo por Paco León con su “Carmina o revienta” o las iniciativas tipo Amazon, entre decenas más, que se están llevando a cabo en el mundo editorial y que también ponen en contacto al creador, de un modo directo, con el público.

-El formato físico de todo lo que se puede digitalizar (música, cine y literatura) debe ser considerado un lujo innecesario. Tanto a nivel económico, como a nivel ecológico. Si lo que realmente importa es el disfrute de una obra, ¿qué más da poseer el cd, el dvd o el libro impreso? Si alguien quiere disponer de esto, es lícito: que lo pague. Pero como un objeto de culto, como quien compra un vinilo.

-A razón del punto anterior, podríamos añadir que la producción en serie ha ido perdiendo su valor. Ya no nos vale un DVD en cajetilla de plástico con portada y ya, porque eso es casi lo mismo que tener la película descargada en tu disco duro. Se hace necesario un regreso a “lo artesanal”, lo no estandarizado, la personalización hacia el público, o bien “el valor añadido”.

Entonces… ¿De qué estamos hablando? ¿De querer o de poder?

A mí, los lloriqueos de los creadores que temen que la piratería mate a la cultura me ponen realmente nervioso. Como dijo Aníbal a sus tropas: “Si no hay un camino, lo crearemos”.
Ésa es la actitud.

Volviendo al tema original de este post, que ya me he ido por los cerros de los Andes:

Lo voy a decir abiertamente: Me encanta descargar libros de autores muertos.

-¡Hala, lo que ha dicho éste!

Espera, espera… Lo voy a decir otra vez: Me hace cosquillas la barriga del gusto cuando descargo libros de escritores muertos. ¿Por qué? Porque los libros son caros y yo tengo hambre de lectura. En Chile, -donde tienen uno de los impuestos al libro más altos del mundo, son jodidamente caros-. El otro día, un librero me ofrecía, en una feria del libro usado, una novela de hojas amarillentas y prácticamente desencuadernada de Manuel Rojas, al “módico” precio de 18 euros. “Es que es quinta edición”, me dijo, excusándose. ¿Sabéis lo que hice? Me fui para casa y me lo descargué directamente de una web que guardo en “Mis favoritos” para estos casos.

Lo siento, descendientes de escritores muertos, no tengo escrúpulos a la hora de descargar las obras de vuestros padres, abuelos o tatarabuelos. Respeto a los vivos. De los escritores vivos siempre trato o bien de comprar el libro o (en caso de estar a dos velas) de sacar el libro de una biblioteca. Porque se ha pagado previamente por ese libro para que tengamos… ¿Qué? Exacto: Un libre acceso a la cultura.

Los vivos tienen que comer y “sacrifican” una vida cómoda entre comillas a la tarea de encomendarse a su literatura, pero ¿qué excusa tiene su prole? La herencia de derechos es otro invento moderno, no imprescindible. Éste no es un mundo perfecto, si por mí fuera, nadie tendría que levantarse a las 7 para ir a una fábrica a trabajar y a soportar a un patrón estúpido.

Al único escritor muerto al que respeto, -todo hay que decirlo- es a Bolaño, por simpatía, por ser un “grande” y porque falleció hace relativamente poco, dejando a su pareja viuda y a su hijo Lautaro, huérfano.

Mi sueño es el mismo que el de los antiguos bibliotecarios de Alejandría, Borges, H.G. Wells, Paul Otlet o Lucien, el personaje de Neil Gaiman, que regenta la biblioteca de todos los libros escritos y que nunca se escribieron. Llamadlo “todo gratis”, llamadlo “piratería”.

Pero si insistís en eso, mal que me pese, acabaréis llamándome cliente y no lector. Así que cuando tu “producto” sea una mierda y no me satisfaga… ¿podré reclamar que me devuelvan mi dinero?

Arthur Rimbaud a los bibliotecarios

poetasmalditos

En una edición pirata de “Los poetas malditos” de Verlaine, que mi pareja encontró en un mercadillo alternativo en la Universidad de Concepción, me topé con este texto del poeta maldito francés, que desconocía, y que por alusiones y como curiosidad, quiero reproducir aquí.

Según cuenta Verlaine, Rimbaud, durante su época de estudiante era bastante aficionado a fumarse las clases y a salir a patearse montañas y bosques o a rondar cierta biblioteca en la que se dedicaba a erosionar la paciencia del bibliotecario de turno, pidiéndole raras obras orientales o libros científicos extraños. El bibliotecario, al parecer, solía aconsejarle a Rimbaud que se atuviera a los clásicos y dejara ya de joder con tanto título raro. El poeta, en venganza, le compuso este poema:


Los sentados

Costrosos, negros, flacos, con los ojos cercados
de verde, dedos romos crispados sobre el fémur,
con la mollera llena de rencores difusos
como las floraciones leprosas de los muros;

han injertado gracias a un amor epiléptico
su osamenta esperpéntica al esqueleto negro
de sus sillas; ¡sus pies siguen entrelazados
mañana, tarde y noche, a las patas raquíticas!

Estos viejos perduran trenzados a sus sillas,
al sentir cómo el sol percaliza su piel
o al ver en la ventana cómo se aja la nieve,
temblando como tiemblan doloridos los sapos.

Los Asientos les brindan favores, pues, prensada,
la paja oscura cede a sus flacos riñones
y el alma de los soles pasados arde, presa
de las trenzas de espigas donde el grano cuajaba

Los Sentados, cual músicos, con la boca en sus muslos,
golpean con sus dedos el asiento, rumores
de tambor, del que sacan barcarolas tan tristes
que sus cabezas rolan en vaivenes de amor.

––¡Ah, que no se levanten! Llegaría el naufragio…
Pero se alzan, gruñendo, como gatos heridos,
desplegando despacio, rabiosos, sus omóplatos:
y el pantalón se abomba, vacío, entorno al lomo.

Oyes cómo golpean con sus cabezas calvas
las paredes oscuras, al andar retorcidos,
¡y los botones son, en su traje, pupilas
de fuego que nos hieren, al fondo del pasillo!

Mas tienen una mano invisible que mata:
al volver, su mirada filtra el veneno negro
que llena el ojo agónico del perro apaleado,
y sudas, prisionero de un embudo feroz.

Se sientan, con los puños ahogados en la mugre
de sus mangas, y piensan en quien les hizo andar;
y del alba a la noche, sus amígdalas tiemblan
bajo el mentón, racimos a punto de estallar.

Y cuando el sueño austero abate sus viseras,
sueñan, sobre sus brazos, con sillas fecundadas:
auténticos amores, mínimos, como asientos
bordeando el orgullo de mesas de despacho.

Flores de tinta escupen pólenes como tildes,
acunándolos sobre cálices en cuclillas,
como a ras de unos gladios un vuelo de libélulas
––y su miembro se excita al rozar las espigas.

Follar

santamuerte

“La relación sexual es darle patadas en el culo a la muerte mientras cantas”
(Charles Bukowski)

“Los libros son finitos, los encuentros sexuales son finitos, pero el deseo de leer y de follar es infinito, sobrepasa nuestra propia muerte, nuestros miedos, nuestras esperanzas de paz”.
(Roberto Bolaño)

“El sexo es una conversación continuada por otros medios”
(Peter Justinov)

“En cuanto aparezca algo mejor que el sexo, llamadme”.
(Chuck Palahniuk)

“Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo. Lo que me gusta de tu sexo es la boca. Lo que me gusta de tu boca es la lengua. Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.”
(Julio Cortázar)

“Sexualmente, es decir, con mi alma”.
(Boris Vian)

“El amor es una comedia en un acto: el sexual.”
(Enrique Jardiel Poncela)

“Me gustaría conocer a la persona que inventó el sexo y ver en qué está trabajando ahora”
(Groucho Marx)