Black Books o el extenuante oficio de librero

Bernard Black y su declaración de intenciones

Las librerías. Esos lugares que huelen a papel. Esas bibliotecas por las que hay que pasar por caja. Un oficio encomiable el de librero, qué duda cabe. Hace tiempo tuve la oportunidad de trabajar para uno. Y, aunque no todo es tan romántico desde dentro, sí que es toda una experiencia la de trabajar en una librería.

Últimamente no dejo de leer en redes sociales artículos del tipo: “Cada día cierran tres librerías en España”, que irremediablemente recuerdan a aquellos spots de Oxfam o Médicos sin fronteras que te pueden hacer sangrar de indignación cuando reparas que “Cada X minutos muere una persona en el mundo debido al motivo Y”.  Ni las personas deberían morir por causas estúpidas, fácilmente remediables, ni las librerías deberían cerrar por falta de uso. Al menos es lo que pensarías si eres mínimamente sensato y meditas un poco. Pero la vida es esto y no tiene un botón de “reboot”. Así que toca luchar por lo que consideras que es justo. Nadie lo va a hacer por ti.

Casualmente, una noche di en Youtube con “Black Books”, una sitcom anglosajona que aborda la vida de un librero apático y antipático al que, más que levantar su negocio, le preocupa leer, fumar y beber. La vida bohemia, la vida mejor, digamos.

El diálogo con el que se inicia la serie fue lo que provocó mi interés. Os lo dejo, a continuación, a modo de pequeño tributo al duro oficio de librero. Porque hemos de seguir luchando (y comprando libros, -ejem, buenos libros-) si queremos que ciertas cosas de este mundo no nos abandonen para siempre.

-Esos libros ¿cuánto valen?

-Mmm.

-Los del forro de cuero.

-La obra completa de Charles Dickens…

-¿Es cuero auténtico?

-Es Dickens auténtico.

-Tengo que saberlo porque tienen que combinar con el sofá. Todo lo demás en casa es cuero de verdad. Te doy 200.

-¿200 qué?

-Libras

-¿Son libras forradas en cuero?

-No.

-Entonces no van a combinar con mi billetera. ¡Siguiente!

Sin que se dieran cuenta

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Creo que la gente que no lee demasiado o que directamente no lo hace, no entiende del todo esa expresión que habla sobre que la lectura puede convertirte en mejor persona.

No quiere decir que leer mucho te convierta en una especie de ser superior, ni que se alcance ningún tipo de Iluminación leyendo novelas o poesía. Si la literatura tiene un poder y éste consiste en mejorarte de algún modo, lo hace a partir de la visión poliédrica que te ofrece de la vida, de las cosas.

No existe otro arte que te introduzca en la piel de un asesino, de un loco, de un ama de casa, de un soldado, de un astronauta abandonado a la altura de Júpiter con tanta profundidad.

En otras palabras, leer te hace ver cómo pueden llegar a suceder las cosas. Esto, que dicho así suena bastante a charla de futurología, es un algo que yo, como individuo, valoro bastante. Creo que unos cuantos saben de lo que hablo.

Pongo un ejemplo: Hace unos años, un colega me prestó un cómic. El cómic resultó ser la única novela gráfica que hasta la fecha ha ganado un Pulitzer. Maus. Tengo que reconocer que, aunque el ganador del Pulitzer es algo que habitualmente me la trae al pairo, aquello me provocó cierta intriga. ¿Cómo es un cómic que gana un Pulitzer?

Por si no conocéis la obra, va de un escritor (de hecho, es el propio autor de Maus, encarnado en ratón) que se dedica a escuchar y a transcribir la historia de su padre, un judío superviviente de los campos de concentración nazis. Todo ilustrado entre gatos, ratones y perros, según la nacionalidad de cada personaje. Dejando a un lado el hecho de que los dibujos son una gozada, Maus me enseñó una pequeña, pero importante lección de Historia.

Yo, alguna vez, me había preguntado: ¿Cómo es posible que los judíos y otras víctimas del Holocausto permitieran todo aquello? ¿Por qué no hicieron algo antes? ¿Por qué no se resistieron? ¿Por qué los vemos bajar de aquéllos mercancías en los documentales, como fantasmas, carentes de voluntad? ¿Cómo se llegó a ese punto?

Maus me lo susurró: Sin que se dieran cuenta. Fue revelador. En una serie de viñetas, se veía cómo poco a poco la guardia nazi, las SS, iban increpando cada vez más a la población judía. Empezaban con insultos, con xenofobia, con vandalismo y terminaban la faena con la ley en la mano. Sin que se dieran cuenta. Fue terrible descubrir aquello, pero también es terrible no descubrirlo nunca y estar condenado a repetirlo.

El caso es que estos días, con el asunto de Charlie Hebdo, de repente saltan a la palestra algunos personajes como Marine Le Pen pidiendo la vuelta de la pena de muerte, un grupo de impresentables en Alemania fomentando el odio hacia el musulmán por el hecho de ser moreno, y Rajoy saliendo a defender la libertad de expresión, cuando está intentando, por todos los medios, ponerle vallas a un campo sin tierra. Joder. Y a mí me acojona, porque sé que detrás de estos, hay gente que se viene arriba y les da la razón y, peor aún, va y les vota. Y cuando pienso en eso, me salta la alarma: Sin que se dieran cuenta. Sin que se dieran cuenta

Dicen que, como individuos, somos más inteligentes que como masa. Tal vez sea cierto.

Y tal vez, la solución sea más sencilla.

Tal vez sólo haya que leer más.

Inauguración de la exposición X Aniversario de Colectivo Iletrados

Así de bien fue ayer la inauguración de la exposición que se celebró ayer en la Biblioteca Regional de Murcia con motivo del X aniversario de Colectivo Iletrados.

Vicente Cervera, Pedro Pujante, Noelia Illán, Alberto Caride, Vega Cerezo, Pascual Pérez y un servidor leímos algunas cosas nuestras y de otros. Y, por lo menos a mí, todos ellos me dieron una lección de poesía de calidad y buena literatura en prosa.

Os dejo con imágenes mías de la exposición y algunas que he tomado prestadas a los miembros del Colectivo.

El texto que leí ayer durante la inauguración es un relato adaptado a monólogo. Se llama Terapia de grupo y puedes leerlo aquí.

Y si es que aún no conoces al Colectivo Iletrados, te invito a leer esta entrevista que les hicieron recientemente para la revista Magma.

X Aniversario de Colectivo Iletrados y Jornadas literarias con Natxo Vidal

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La semana próxima tenemos jarana literaria. El próximo lunes 17 de noviembre, a las 19:30 horas, estaremos por la Biblioteca Regional, leyendo unos microrrelatos y dando apertura a la exposición que celebra estos diez años de existencia del Colectivo Iletrados.

Este pasado domingo, con ocasión de una visita teatralizada a los restos arqueológicos de mi ciudad, que organiza e interpreta Álvaro Pintado, otro miembro del colectivo, tuve ocasión de charlar un poco con Basilio Pujante, miembro fundador, que me recordaba cómo fueron sus comienzos, lanzando el Manifiesto Azul, el fanzine buque insignia del Colectivo.

Diez años después, el Colectivo Iletrados va por su Manifiesto número 15, ha organizado certámenes, ha impartido talleres literarios, gestiona un club de lectura, lleva a cabo el ciclo de recitales de poesía Mursiya Poética y, en definitiva, todos sus miembros son  convencidos agentes activos de la cultura que no han cesado de promover acciones como las descritas, en Murcia, y más allá de estas fronteras.

Por eso es por lo que hay que estar el próximo lunes, a las 19:30 horas, en la Biblioteca Regional de Murcia.

Por otro lado, el sábado de esa misma semana, tendré el placer de compartir tablas con el poeta alicantino Natxo Vidal Guardiola. Será en las Jornadas Literarias que Helena Paso del Real se encarga de organizar y presentar cada semana en el Café Bar Los Olmos, aquí en Alhabama.

El cartel de este encuentro es éste, y está a cargo de las chicas de OtroConcepto:

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Escribir un libro pulp (8): Reseñas, adelantos y venta callejera

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La primera reseña a “Negra, fría, dura y en tu boca” llega de mano de los compañeros de RelatosPulp.com que han tenido a bien dedicar un espacio a este libro de relatos para adultos en su nueva página Pulp69.com.

Aquí podéis leer el enlace.

Desde aquí, le envío gracias a Emilio, que es quien gestiona ambas webs destinadas a la propagación y a la subcultura del pulp.

Desde esa misma reseña hay un enlace a uno de los relatos de “Negra, fría, dura y en tu boca” que he subido a Issuu para su lectura gratuita. En los diez días que lleva subido a Issuu ha registrado cerca de 900 lecturas.

Se trata de “Puta suerte” y podéis leerlo también aquí:

Terminados los actos “formales” de presentación del libro, me lancé durante la pasada semana a vender el libro yo mismo cerca del foro de la universidad de Concepción. Allí se suelen reunir jóvenes y no tan jóvenes vendiendo todo tipo de cosas, desde bocadillos y trufas de chocolate caseras a libros pirateados.

Mientras en Madrid los escritores se dan codazos por hacerse un sitio en la Feria del libro, yo montaba mi particular feria del libro, al solecito, frente al campanil de la universidad. Hablándole a todo el que se paraba a preguntar acerca de la literatura pulp, del libro o de por qué escribí esas historias. Es toda una experiencia vender tú mismo el libro que has escrito. Hay que estar dispuesto a defender la propia obra en persona. Además, hablar sobre lo que has escrito puede llevarte a descubrir qué te movió a la hora de crear tal personaje o cual anécdota.

A lo largo de la semana pasaron por allí varios amigos y amigas, como Pablo, que aprovechó para hacerme estas fotos mientras hablaba con un estudiante que se paró a preguntar.

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Si quieres leer “Negra, fría, dura y en tu boca” de forma íntegra, puedes conseguir un ejemplar en papel, al precio de 5 euros, escribiéndome al correo de contacto que encontrarás en la barra lateral o puedes adquirir la versión digital pinchando aquí.