Escribir un libro pulp (8): Reseñas, adelantos y venta callejera

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La primera reseña a “Negra, fría, dura y en tu boca” llega de mano de los compañeros de RelatosPulp.com que han tenido a bien dedicar un espacio a este libro de relatos para adultos en su nueva página Pulp69.com.

Aquí podéis leer el enlace.

Desde aquí, le envío gracias a Emilio, que es quien gestiona ambas webs destinadas a la propagación y a la subcultura del pulp.

Desde esa misma reseña hay un enlace a uno de los relatos de “Negra, fría, dura y en tu boca” que he subido a Issuu para su lectura gratuita. En los diez días que lleva subido a Issuu ha registrado cerca de 900 lecturas.

Se trata de “Puta suerte” y podéis leerlo también aquí:

Terminados los actos “formales” de presentación del libro, me lancé durante la pasada semana a vender el libro yo mismo cerca del foro de la universidad de Concepción. Allí se suelen reunir jóvenes y no tan jóvenes vendiendo todo tipo de cosas, desde bocadillos y trufas de chocolate caseras a libros pirateados.

Mientras en Madrid los escritores se dan codazos por hacerse un sitio en la Feria del libro, yo montaba mi particular feria del libro, al solecito, frente al campanil de la universidad. Hablándole a todo el que se paraba a preguntar acerca de la literatura pulp, del libro o de por qué escribí esas historias. Es toda una experiencia vender tú mismo el libro que has escrito. Hay que estar dispuesto a defender la propia obra en persona. Además, hablar sobre lo que has escrito puede llevarte a descubrir qué te movió a la hora de crear tal personaje o cual anécdota.

A lo largo de la semana pasaron por allí varios amigos y amigas, como Pablo, que aprovechó para hacerme estas fotos mientras hablaba con un estudiante que se paró a preguntar.

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Si quieres leer “Negra, fría, dura y en tu boca” de forma íntegra, puedes conseguir un ejemplar en papel, al precio de 5 euros, escribiéndome al correo de contacto que encontrarás en la barra lateral o puedes adquirir la versión digital pinchando aquí.

Escribir un libro pulp (6): Registrar tu obra

Hay un tema que me dejé en el tintero al escribir sobre todo este proceso de publicación de un libro pulp. No sé si algo de esto le servirá a alguien, pero para mí es válido narrarlo como simple experiencia.

Hablemos sobre registrar tu obra. Algo muy a tener en cuenta en la era de Internet. Sobre todo, viendo cómo está el patio. Como digo, Internet acentúa este problema, del mismo modo que permite darle difusión a tu obra de un extremo a otro del mundo.

Estar en Chile, y no disponer de la vieja maquinaria burocrática de registro de la propiedad intelectual de Murcia, me llevó a tener que echar mano de un recurso bastante válido, bajo mi punto de vista: Safe Creative.

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Safe Creative es un registro de la propiedad intelectual, privado y gratuito que, ante todo, garantiza que tú fuiste el primero en registrar una obra a tu nombre. Esto, tal como se detalla en el siguiente post, no garantiza al 100% que la obra sea de quien dice ser, pero sí que te aporta la suficiente cobertura jurídica como para demostrar la originalidad y autoría real de una obra con bastantes garantías. Por supuesto, también disponen de un servicio premium, bajo pago, que ofrece algunas garantías más (como asistencia legal personalizada o un certificado de la US Copyright Office).

Personalmente, llevo tiempo usando este registro, junto a una licencia Creative Commons (ya que no son incompatibles) para  las entradas de este blog. Igualmente, lo usé para registrar mi poemario cartonero “Caviar para gusanos“.

Soy un convencido de la cultura compartida (no del todo gratis) y de que los autores reciban un pago y un reconocimiento justo por sus obras (no tengo tan claro lo de sus herederos), por eso creo que servicios como estos facilitan la labor de aquellos que se exponen cada vez que publican algo en la Web.

Tiene su punto romántico tomar un tren con tu obra encuadernada, para ir hasta el registro de la propiedad más cercano. Sacar número y hacer cola. Rellenar a mano el impreso. Bajar al banco a pagar una buena pasta. Ayudar a la funcionaria de turno a escribir correctamente el título de tu obra. Y salir de allí, con ese olor a madera carcomida y papel enmohecido pegado a tu ropa. Tiene su nosequé romántico, insisto, pero no lo echo de menos.

Escribir un libro pulp (5): Prueba de imprenta

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Llueve. Ya iba siendo hora, según algunos. Las lluvias en esta parte del globo se han atrasado, respecto a otros años, a causa del cambio climático, o eso dicen los penquistas.

Llaman por teléfono. Es Janise, de la imprenta. Dice que ya tienen la prueba de imprenta de Negra, fría, dura y en tu boca, que pase a echarle un vistazo y a darle el visto bueno.

No me apetece salir a la calle, pero tardo menos de dos minutos en calzarme las botas, la gorra y el abrigo. Caen chuzos de punta y mi paraguas se revela como un chisme inútil ante cada nueva ráfaga de viento. Llego empapado a la imprenta, pero llego.

El resultado es éste:

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Experimento ese revoltijo de sensaciones que sobrevienen con la paternidad: Como si alguien te pellizcara las tripas y te las retorciera. Como darte una ducha bajo una catarata de miedos y esperanzas.

Al rato, mi pareja llega a casa y, como si hubiera presentido lo ocurrido, con una botella de vino bajo el brazo. Hora de celebrar. Hemos perdido la costumbre de celebrar las pequeñas victorias del día a día. Hay que celebrar cada pulso ganado a la muerte y éste lo es. ¡Celebremos! ¡Salud!

Le saco una foto a la botella junto al libro, sólo porque es un carménère “Los asesinos” y porque la cara de Émile Dubois y las manchas de vino/sangre hacen juego con los relatos: La perfecta combinación criminal de la noche.

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Postdata: En esta misma línea pulp, los compañeros de Vinalia Trippers acaban de publicar el número 12 de su fanzine. Spanish Quinqui se titula la criatura y tiene pinta de merecer mucho la pena. Literatura subterránea a cargo de Jose Ángel Barrueco, Patxi Irurzun, Pepe Pereza, Mario Crespo, Vicente Muñoz Álvarez y otros tantos representantes contemporáneos del género en España.

Escribir un libro pulp (4): Portada

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Comparto con vosotros la que será la portada de mi libro de relatos pulp.

Bajo el título de “Negra, fría, dura y en tu boca” recopilo cinco relatos bizarros, violentos y humorísticos, cuyo telón de fondo es esta época de crisis económica, aunque circundando a ésta hagan su aparición otro tipo de crisis: personales, de valores, etc.

Ochenta páginas de puro pulp. Un subgénero narrativo que no goza de demasiado prestigio, pero del que quería valerme para hablar de ciertos temas… Y para divertirme mientras lo escribía, qué narices.

La imagen de portada hace referencia a un relato (“Cucarachas”) que no forma parte de este libro, pero que si no se me cruzan los cables y decido otra cosa, formará parte de “Negra, fría, dura y en tu boca 2”. Una segunda tanda de sangre, miserias y humor negro, para la que ya tengo algunos relatos escritos y otros en mente.

“Negra, fría, dura y en tu boca” ya está cociéndose en la imprenta y verá la luz aquí, en Concepción (Chile). Así que ahora ando buscando lugares para presentarla.

De momento, tenemos programada una presentación en el centro autogestionado de Del Aire Artería, de la que daré más detalles en unos días.

Deseadme suerte. Aunque como diría Ladino, el protagonista de una de las historias, sobre la suerte: ¿Quién puede fiarse de esa zorra?

Tak!

Escribir un libro pulp (3): Hora de maquetar

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Siguiendo con este especial Cómo escribir un libro pulp y tras terminar de pulir el material en crudo, pasamos al momento de la maquetación.

No me considero un experto en la materia, si bien es cierto que, en la época en que estuve trabajando para la revista Entrelíneas, además de redactar, diseñar la publicidad y hacer de hombre-carpeta, también hice mis pinitos como maquetador. No eran las mejores maquetaciones que pueda lucir una publicación seria, pero le ponía empeño, me gustaba lo que de creativo tenía aquello y me gustaba experimentar con la disposición de texto e imágenes.

En aquel tiempo maquetábamos con Indesign CS3 que, para la época, era de lo mejorcito que podías usar para montar una revista.

Sin embargo, para este libro de relatos del que pronto os revelaré el título y la portada definitiva he empleado Scribus.

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Scribus es un software libre de maquetación bastante sencillo de usar y que además cuenta con bastantes guías a un tiro de piedra de buscador. En enero de 2013 salió la versión 1.4.2, que es la que he usado yo. Cualquier duda que tengas sobre cómo crear páginas maestras, insertar texto o numerar páginas lo puedes resolver por medio de manuales tan completos como éste.

Para la maquetación de este libro he escogido la tipografía Minion Pro, un tipo de fuente que suelen utilizar algunas editoriales de narrativa para sus textos. Alargada y de ángulos cortos. Con serifa. Tiene estilo y es muy de libro. Es la que podéis ver encabezando este post.

Me está gustando estar “encima” de todo el proceso. Aunque eso conlleve darle mil vueltas a la búsqueda de erratas, al tamaño de los márgenes o a cuántas palabras debe haber por línea…

Las ochenta páginas que componen el libro se las he pasado a una editorial de libros digitales (previo registro intelectual de los textos) con la que creo que podría encajar, tanto por temática como por extensión. Esperaré a ver si llega una respuesta positiva y, si no, siempre nos quedará Amazon para la versión ebook.

Hace poco me enteré de la existencia de una nueva plataforma para la maquetación de libros digitales. Su nombre es Papyrus y es una nueva solución para los amantes del háztelo tú mismo editorial.

No sé qué tal resultará, habrá que investigarla. De momento, la dejo para quien tenga tiempo para indagar y a quien le pueda servir. No obstante, siempre es recomendable contar con los servicios de un maquetador profesional, como estas colegas que son cojonudas en lo suyo.

Para aquellos que seguís Resaca de Pisco, decir que llevo dos semanas sin actualizar, pero es que he estado totalmente centrado en acabar este libro y en renovar los papeles para que no me echen de Chile, al menos durante los próximos tres meses. No hay excusas. Pronto, un nuevo capítulo que ya tengo en mente. Sólo que hay sentarse y teclear.

De momento, eso es todo.
Pronto, la portada.

Escribir un libro pulp (2): Corrigiendo textos

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Son las cuatro de la mañana y eso se nota en la foto que ilustra este post. Son las cuatro de la mañana y aquí estoy, corrigiendo.

Uno de los momentos menos agradecidos de la escritura es éste. Un paso que, de poder, todos los que escribimos, cuando conseguimos terminar un escrito, nos gustaría saltarnos.

¿Quién no ha deseado sentar que de una sentada le salieran dos, tres, cinco páginas perfectas, líneas de platino, verdaderas párrafos memorables para la historia de la literatura…? Pero todo buen trabajo requiere de un esfuerzo. Nada es tan fácil.

Soy de los que piensan que al escribir, al partir de cero, uno debe trabajar con soltura y teclear sin miedo. Sin pensar demasiado las frases, ni el sentido. Entrar en trance y dejar que la parte subconsciente del cerebro mueva los dedos. En esta fase, procuro no atrancarme al escribir una frase. La escribo y ya.

Es en el odioso momento de la corrección cuando se saca la tijera y se te revuelve el estómago al limpiarte un párrafo o un personaje o un final que te encantaba, sólo porque no encaja.

Es aquí cuando se decide si lo escrito vale o no, cuando se saborean las palabras, cuando se lee en voz alta para ver si el ritmo y la música es la adecuada, cuando se ponen a prueba los efectos o las emociones buscadas, cuando te topas con rimas internas que no deberían estar ahí, cuando se cazan erratas o se pescan palabras que no tienen el sentido que uno creía que tenían y que no, de ningún modo, no entran ni con calzador.

Ahora que me aproximo al final de la corrección de este libro de relatos, he descubierto que uno de los relatos que quería incluir, no “encaja”. Como tengo más o menos clara la extensión que quiero que tenga el libro, he tenido que recurrir a otra vieja historia y reescribirla para que esté en comunión con el resto.

Ahora sí, creo que tengo mi selección definitiva.
Estos son los relatos que formarán parte de este libro:

Auge y caída de Ronnie Runner: Una historia de soledades en torno al mundo del rock and roll, de vidas mal encaminadas, que termina con uno de los finales más ocurrentes que creo que le he dado nunca a ninguna historia.

Por un pecado de Dolores: Un western de nuestros días. Una historia de venganza, con un peculiar antagonista y un duelo absurdo a vida o muerte.

Licor de flores: Un experimento narrativo, debido a que la voz narradora es la de una joven asiática. Una siniestra historia de opresión y de moderna esclavitud laboral, que encierra más de lo que parece a simple vista.

Siempre nos quedará Hiroshima: La tercera de mi trilogía de relatos apocalípticos, junto a “Ingrid o el camino a ninguna parte” y “Pompeyanos”. Una historia sobre lo que ocurre una vez caen los contratos sociales y morales.

Puta suerte: La primera historia que proyecté de todo el libro. La historia original tiene ya bastantes años. Digamos que en ella se narra cómo un golpe de suerte puede cambiar la vida hasta de quien menos se lo espera.

En fin, que son ya las cuatro de la mañana y se me nota en la cara que tengo en este post. Creo que me merezco un sueño. Seguiremos informando.

Escribir un libro pulp (1): Escribiendo un western

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Me encuentro en plena fase de reescritura de unos antiguos relatos de cara a publicarlos en papel. De hecho, ya tengo el título de esta pequeña antología, que revelaré en breve. Todo forma parte de un plan. Todo a su tiempo.

Me he planteado narrar por aquí algo del proceso que estoy siguiendo para hacer este libro. Desde el nacimiento de las historias, hasta la publicación.

Éste es el momento de reescribir historias olvidadas y finalizar historias inacabadas. Ahora estoy con un western. Un western de nuestros días, entiéndase. Donde los caballos son sustituidos por motores, pero la motivación sigue siendo un clásico del género: Sed de venganza.

Lo importante es que me estoy divirtiendo como nunca, entre esto y mi otro proyecto narrativo.

La premisa es la de un forastero que llega a un pueblo andaluz. No diré cómo llega, ni por qué. Sólo que es un pueblo que él conoce bien. Pero esta vez no será tan bien recibido como de costumbre.

Una historia de bajas pasiones, para la que estoy haciendo uso de bandas sonoras al estilo Morricone, mientras agito las manos en busca de los términos exactos, como un director de orquesta de palabras.

Quien lo ha hecho, sabe lo que me digo.