Breve crónica de una noche poética


El primer poema que escribí no viene de tan lejos. Siempre he sido más de prosa que de verso. También es cierto que me educaron para creer que la poesía estaba situada en un pedestal lejos del alcance de los profanos. Que la poesía era algo sagrado, elitista y complicado de ejecutar. Algo que había que leer en voz alta, con grandilocuencia y cara de estreñimiento. Que la poesía era cursi, demodé y no trataba cuestiones de interés para la gente del siglo XXI… No sé que me hizo pensar así. Por suerte, estaba equivocado.

El primer poema que escribí salió como un parto. Doloroso y placentero. El primer poema que escribí fue el resultado de querer plasmar un sentimiento para el que la prosa no tenía la fuerza suficiente. Sólo así puedo justificar esa incursión en la poesía. Desde entonces, he escrito muchos malos poemas, unos cuantos aceptables y alguno lo suficientemente bueno… Modestia aparte.

La madrugada del jueves al viernes pasado, con un frío del carajo y lloviznando, cogí un autobús con trayecto Granada-Murcia. No dormí esa noche. No había forma de acomodarse en aquella lata de anchoas, que hacía paradas cada media hora y cuyos habitantes no roncaban: rugían. En lugar de contar ovejas, repasaba mentalmente los poemas del recital de la noche siguiente. Insisto, no llegué a dormir, sólo tuve algunas ensoñaciones esporádicas, pero mereció la pena.

Por la tarde, ensayo y paella a cargo de Larry Sandoval. Me acompañaba Sofía Cortijos, quien se encargaría del acompañamiento al piano para los poemas “A la puta luna” y “Maullido de un atardecer efervescente”.

Lo mejor llegaría después: Los tres (Larry, Sofía y yo) aunamos poesía y música en un experimento que pareció resultar del agrado de un público numeroso, que se mantuvo a la escucha con absoluto respeto. En total, se compartieron una docena de poemas y media docena de canciones del repertorio de Larry Sandoval (El estudiante Larry). Se entregó, además, a los asistentes una plaquette con poemas míos e ilustración original de Cristina Franco (que podéis leer y descargar en la barra lateral de este blog).

En definitiva, una velada especial, celebrada en el local de “La Azotea”, arropado por amigos y orquestada por los miembros del Colectivo Iletrados. Lo mejor de todo fue vuestra presencia y vuestras palabras de apoyo. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!

La única excusa fue la poesía.


Eric Luna recitando “Y florecieron los tanques con alergia”.


Uno de los temas interpretados por Larry Sandoval.


Basilio Pujante y Cristina Franco, maestro de ceremonias e ilustradora de la plaquette, respectivamente.


Sofía Cortijos añadiendo tensión pianística a los poemas.


La plaquette y Eric Luna.


Larry Sandoval interpretando uno de sus temas.


Eva de “La Azotea” junto a la ilustración de Cristina Franco.


Una instantánea de los asistentes.


Larry y Eric junto a los miembros de Colectivo Iletrados.

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3 comentarios en “Breve crónica de una noche poética

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