Derribando dioses a pedradas


Basilio Pujante, de Colectivo Iletrados, leyendo unos poemas en el recital improvisado celebrado ayer en la Acampada Murcia.


Ayer tarde, cientos de personas se congregaban en la Plaza de la Revolución [antigua Plaza de la Glorieta, Murcia] con flores blancas, o de cualquier otro color, en la mano. Es éste un símbolo que nos remite ineludiblemente a esa imagen propia del movimiento hippie de los 60, con aquellas manos pacíficas insertando flores en los cañones de los fusiles de quienes pretendían amedrentarlos con la fuerza.

La paz, desde luego, no es esto. La paz dista mucho de ser algo parecido a esto. Pero, al menos, muchos de los que día tras día se reúnen en las plazas consiguen mantener el objetivo enfocado en ella. A pesar de los golpes. A pesar de los abusos. A pesar de las críticas, las desinformaciones y las mentiras.

El primer día que anduve por el campamento de Murcia, manteniendo una conversación con uno de tantos indignados, éste me soltó la cita aquella, que ya ha sido atribuida a Gandhi, a Buda y a la madre Tierra que los trajo a ambos: “Primero te ignoran, luego se ríen de tí, después te atacan y, es entonces cuando ganas”.

Si esto es cierto debémos estar a un paso de conseguir algún objetivo, porque ya nos han ignorado, difamado y agredido. Esa máquina rudimentaria y desengrasada llamada Estado, junto a ese colectivo de esqueletos con trajes de miles de euros, llamados Mercados, se defienden de la persona de a pie con todos los recursos de los que disponen.

Pero, día tras día, a pesar de la corriente en contra, un atisbo de luz ve reforzado su esplendor en las mentes de los acampados y se refleja en todas direcciones. Algo tan sencillo, como un pensamiento que cambia de dirección. Una evolución de la psique: No son intocables. No son dioses inalcanzables. Sólo células de un sistema. Y pese a que a algunos nos haya tocado ser células del culo y a otros neuronas, ninguna queda a salvo de la metástasis cuando el cáncer de la insatisfacción se extiende.

Como dice Eduardo Galeano en la entrevista improvisada que le hicieron de paso por la acampada de Barcelona: Este mundo de ahora es un mundo infame, pero este mundo lleva otro mundo en su barriga. Un mundo diferente… de difícil parto. Pero lo lleva dentro. Está latiendo dentro de él.

Habrá que esperar para ver lo que tarda en llegar el crepúsculo de estos dioses.
Nosotros seguiremos defendiendo nuestro ateísmo con flores, pancartas y poesía.

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