Hemingway mordió la lona al segundo asalto

“Clase” es un claro ejemplo del tipo de relatos que refleja fielmente el afán del escritor norteamericano Charles Bukowski por convertirse en un escritor considerado, durante sus años de juventud.
En dicho relato, el joven Buk encuentra a Ernest Hemingway boxeando sobre un ring “en algún sitio, al noroeste de California” y decide medir sus fuerzas a golpe de gancho con el autor de “El viejo y el mar”.

“-¿Estás loco, chico?, -me preguntó.
-No sé. Creo que no.”

Este escrito, pequeña muestra de la literatura más surrealista y ácida de Buk, pone de manifiesto la línea que marcó su escritura durante años: Humor, violencia, sencillez en la forma y un absoluto desprecio por los iconos de la época.

“Toda la gente se acercó. A Ernie lo abandonaron. Pobre Ernie. Todo el mundo se puso a mi alrededor. También las mujeres. Estaba rodeado de ladrillos por todas partes menos por una. Sí, una verdadera hoguera de clase me estaba mirando de arriba a abajo.”

Tras una dura pelea, Buk consigue salir victorioso y obtiene el reconocimiento que espera por parte de un público que él denomina con “clase”. La crítica y el público comienzan a admirar de forma espontánea y unánime su figura, tras dejar K.O. a Hemingway.

La genialidad de Bukowski en esta historia estriba en la capacidad de emplear su literatura para expresar sus deseos más fervientes (convertirse en un escritor de la talla de cuantos admira), al tiempo que consigue reírse de sí mismo. De hecho, este texto es una constante burla de la que fue su vida a los veinte y a los treinta y tantos, cuando trabajaba de cuando en cuando y en cualquier empleo, vagaba mientras tanto y escribía relatos que ninguna revista quería publicar.

“-¿Qué sueles hacer? -preguntó alguien.
-Follar y beber.
-No, no. Quiero decir en qué trabajas.

-Soy friegaplatos.

-¿Friegaplatos?
-Sí.
-¿Tienes alguna afición?
-Bueno, no sé si puede llamarse una afición. Escribo.”

Boxeador aficionado, borracho pendenciero y poeta. Escritor que peleaba con los puños como con las palabras, como Hemingway, como Cortázar. Todo ello es cierto. Pero tras las palabras más sucias y el rostro maltratado de Buk se encontraba ese escritor de gran sensibilidad, que sigue calando hondo y ganando adeptos quince años después de su muerte.

Ahora la cuestión es… ¿Con qué escritor vivo merecería la pena liarse a puñetazos?

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4 comentarios en “Hemingway mordió la lona al segundo asalto

  1. Hemingway siempre me ha fascinado, y la vida de algunos escritores también. Visité su casa en La Habana y conseguí fotografiarme en su salón, rodeado de sus cosas, no sin antes sobornar a la vigilante (creo que la pobre vivía sólo de esos “sobornos”. Me emocionó ver sus objetos, fotografías, los rincones de esa mansión rezumaban a él. Me encanta haberlo recordado gracias a ti.

  2. Vaya, que envidia Bluess. Husmear entre los objetos personales de Hemingway, aunque sea a golpe de billetera jaja.
    Siempre resulta interesante indagar en el pasado de otros, sobre todo si tienen una historia detrás.

  3. Ups! Tajante respuesta. Nada más que decir por el momento…
    Por cierto, muy interesante ese número dedicado al realismo sucio, Ana, estoy con él.

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