Carta a un escritor venido a menos

Estimado escritor:

Si vas a escribir, escribe.

Golpea el teclado con rabia, tal como hago yo en este preciso momento. Hazlo al compás de tus latidos, si no dedica tu tiempo a otra cosa: Haz footing, saca a pasear al perro, o entretente perdiendo el tiempo frente al televisor como hace la mayoría aborregada, indígnate con la política maltrecha de este país, con los sueldos vitalicios de los altos mandatarios o con la reducción del 5 por ciento de tu sueldo, pero deja de joder.

Yo ya sabía desde hace tiempo que el ámbito del arte y la cultura es un terreno pantanoso en el que tus compañeros son, al tiempo, tus adversarios. Que mientras tú luches por no encallar en el cieno, otros vendrán detrás para hundirte, creyendo que de esa forma obtendrán alguna ventaja… Pero, ¡ay, amigo! no es así como funciona esto. Ya hace más de un año que alguien me regaló uno de los más sabios consejos que han escuchado mis oídos y una cosa tengo clara: No emplearé mi sudor en rivalizar con nadie, porque no hay nadie que lo merezca, ni nadie que pueda conmigo cuando una idea se me atasca en la cabeza.

“El mundo entero se aparta ante un hombre que sabe adónde va”… ¿te suena de algo esta frase?

Así pues, el propósito de este escrito no es el de arrojarte mierda encima a lo Leo Bassi, sino hacerte ver que no es a mí a quien odias, ni a mis escritos, ni a ningún otro escritor cuya superioridad haga que se te retuerzan los intestinos y se te afloje el esfínter, sino que el objeto de tu odio es tu propia incapacidad. Porque estás cegado por tu impotencia y eso te impide avanzar.

De tal modo que, no sigas enseñándome los mismos cuatro relatos que escribiste hace X años, cuando aún escribías con sangre en las venas. No continues vendiéndome la moto de tu filosofía barata.

Y no sigas creyendo

que la poesía

consiste únicamente

en separar las palabras

en estrofas.

Produce. Evoluciona. Deja de mirarme la nuca y obsérvate en el espejo. Aún mejor, disecciónate el pecho y mírate por dentro. Tal vez así puedas volver a juntar unas cuantas letras más con un mínimo de dignidad.

Si quieres escribir, escribe.

Pero si prefieres seguir comportándote como un payaso, enfúndate en colores llamativos y píntate una sonrisa triste, para que, al menos, los demás sepamos de qué nos estamos riendo.

Recibe un cordial saludo.

Eric F. Luna

P.D. Si en algún momento decides volver a gastar saliva y tinta en algo que merezca la pena, llámame. Podemos volver a ser amigos.

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4 comentarios en “Carta a un escritor venido a menos

  1. Querido Escritor , tus palabras me han recordado a la última película de Woody Allen…lo que hace el escritor no tiene perdón de Dios, y en el film no lo tiene. ¿Nuestro peor enemigo? Nosotros mismos, pero hasta que no lo admitimos , hemos echado la culpa de nuestros errores y problemas a medio mundo y parte del otro.
    Un placer que estés de vuelta, espero ir sabiendo de ti.
    Abrazo cariñoso.

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