Toca el piano borracha, hasta que los dedos te empiecen a sangrar (un poco)

Ahí sentada bien podrías asemejarte al duro de oído de Beethoven, o al aplicado de Bach, o al loco de Schumann… pero no.

Sentada ahí, en este momento, con los ojos vidriosos por el vino, eres la poderosa herramienta de sensaciones de Dios, la bestia de ojos indescriptibles, sosegada por la música que producen tus propios dedos que se deslizan, se hunden, saltan y alborotan sobre el pavimento blanquinegro del teclado.

Te observo desde el sofá y erras en algunas notas, porque sientes el fantasma de mi mirada sobre tu espalda. Pero, en el momento en que te evades y te pierdes en la melodía, tú ya no eres tú: eres el surco del vinilo, la música de las esferas, la sinapsis de lo humano con lo divino…

Toca, toca, toca y no dejes de tocar hasta que los dedos te sangren. ¿Qué importa el mundo de ahí fuera? ¿Qué importa que llueva? ¿Qué importa lo que piensen los vecinos? ¿Acaso importa?

Lo único que te pido es que no dejes de tocar.
Lo único que te pido es que esta melodía no acabe nunca.

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2 comentarios en “Toca el piano borracha, hasta que los dedos te empiecen a sangrar (un poco)

  1. La música tiene el poder de llevarte al campo, a sitio de nadie y de todos, preciosa descripción, rezuma garra…. Has vuelto a cambiar de look, me gusta!, letra más grande, colores más suaves, y esa vía de tren ME ENCANTA!!!!
    Feliz fin de semana!

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