Negroscuro



El tiempo se ha detenido en este segundo. Lo sé porque las aspas del ventilador y el sonido que las acompaña en la melodía más tediosa del mundo han quedado en pausa. La realidad se ha suspendido. Ha muerto el presente y éste es otro tiempo que ni es pasado, ni futuro. Simplemente ES. Tal vez esto sea algo parecido a lo que llaman eternidad.

Beethoven sonaba hace poco por la radio, pero tampoco sé adónde ha ido a parar. Tan sólo queda una nota discordante que resuena en un interminable eco de sí misma y que se alarga, infinita. Podía haber elegido cualquier otra tonalidad, ya que esta nota grave y agonizante resulta demasiado estremecedora para mis oídos. Tiene un regusto a sal y a muerte y resulta fría y dolorosa como un navajazo en el vientre.

¡Ay! Si no hubiera abierto el periódico por esa página, si hubiera elegido ser cualquier otra cosa, si mi vida hubiera sido la de cualquier otro, no me encontraría aquí, intentando leer entre líneas los tímidos mensajes de la luz que se atreve a entrar por los resquicios de la persiana de mi cuarto. Absurda realidad. No sé qué es un cuarto, más allá del espacio vacío entre cuatro muros, un suelo y un tejado… Y ni siquiera sé por qué he de pensar que me pertenece. ¿Lo seguirá siendo dentro de mil años, cuando las aspas vuelvan a girar?

En mi mano derecha hay una pistola.

No sé qué hace ahí, yo no tengo licencias, ni conozco la dirección de ninguna armería. Pero ahí está, orgullosa, fría, temible como la verdad más absoluta. Un humo blanco, áspero, dulce, me envuelve y me inclino a pensar que la he debido usar recientemente. Que la he usado para acabar con la razón. Con MI razón.

Sonrío satisfecho. La razón ha muerto. Ha sido el crimen pasional que rompe el triángulo amoroso entre la mente, el espíritu y yo. He quedado a solas con la pasión que segrega mi corazón. Y la pasión me empapa ahora con su líquido rojo y denso.  La pasión está por todas partes.

De repente, me percato de que nada existe. Ni siquiera yo.

Todo se confunde en un profundo negroscuro.

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3 comentarios en “Negroscuro

  1. ¡bravo! Yo a este texto tuyo le daba un premio (de los grandes y todo). Me encanta la imagen de matar la razon de un disparo humeante, y que de ella sólo quede el rojo pasión. Un saludo, abrazo y todas esas cosas, un placer leerte, como siempre.

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