Gracias

Hace ya unos días que franqueamos la frontera del último año de la década. Mientras los más agoreros aparecen en los medios vaticinando que este 2010 será el peor año de nuestras vidas, yo opto por ignorar toda clase de comentarios y juicios, volando libre sobre los nubarrones, como una rara avis.


Hace tiempo que dejé la crítica a un lado por considerar que esa es la más cobarde de las imposturas. Si no te gusta algo, cámbialo. Ese es un buen consejo. Por ello, 2009 acabó convirtiéndose en el año de mi deconstrucción: porque para mejorarse a uno mismo, primero hemos de descender a nuestro infierno personal, enfrentarnos a nuestros temores y nuestros miedos,  y comprobar que éstos, en realidad, no son más que pesados sacos llenos de arena, lastre que debemos soltar para elevarnos sobre los problemas y las circunstancias.  Desde arriba todo se ve diferente.

No hice propósitos de año nuevo del estilo dejar de fumar o hacer más deporte. Mis propósitos abarcaban intenciones como ser más feliz, ser dueño y responsable de mis actos o llevar a cabo mis sueños. Porque nadie va a hacer nada por ti, y hasta que no se invente una máquina o una píldora que me proporcione felicidad de calidad y duradera, voy a tener que currármelo por mí mismo.

Así pues, amantes de lo negativo y la pesadumbre, si veis que sonrío al hablarme de crisis, paro u otras penurias, será simple y llanamente porque me he empeñado en que no hablemos el mismo idioma.

Porque, aunque los más obcecados se nieguen a verlo, siempre hay algo que agradecer. Gracias, menuda palabra. Anoche, mientras estructuraba mentalmente este post, estuve dándole vueltas al significado de dicho vocablo. Gracias es una palabra que se usa de igual forma cuando alguien te pasa la sal, que cuando un amigo te salva de un escollo. Gracias es lo que siento cuando paso junto a un músico callejero, que comparte sus dones por unas pocas monedas. Gracias es lo que ronda mi mente, cuando mi ateismo cae derribado ante una belleza que sólo ha podido ser orquestada por una inteligencia superior a la mía. Gracias es lo que segregan mis poros cuando caigo en la cuenta de que poseo piernas para bailar, ojos para observar, manos para tocar, oídos para escuchar y voz para cantar.

Gracias es todo lo que puedo decir a aquellos que han pasado por mi lado, mostrándome lo mejor de ellos mismos. Y no dejo de dar las gracias a todo lo que está por venir.

GRACIAS a ti.

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3 comentarios en “Gracias

  1. gracias… me dejas decirlo a mi también? Es increíble a km de distancia tuvimos el mismo propósito de año nuevo, recordé lo que me gusta andas al sol, el ver resbalar el agua, el reirme sin parar. sincronicidad, casualidad…magia.

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