Las profesiones con más futuro: Político y antidisturbios

febrero 21st, 2012 § 1 comentario



De verdad, que no sé a qué viene tanto revuelo. Los estudiantes valencianos se lian las mantas a la cabeza (sí, ésas que hace poco usaban para entrar en calor en clase, a falta de calefacción) y salen a cortar calles así, como si nada.

Pero, almas de cántaro, ¿no veis que los coches tienen que circular para que el currela de a pie no llegue tarde a su trabajo? A ver quién es el guapo que se retrasa un par de días, con la nueva reforma laboral… Claro, así se entiende entonces que las unidades de intervención policial (vamos, los de las porras) tengan que salir a corregir con mano izquierda esas actitudes tan poco cívicas.

-¿Es que no han aprendido nada de la asignatura de Educación para la ciudadanía? ¡Veis como tenemos que sustituir esa asignatura, por alguna más ajustada a la juventud violenta de hoy en día! -podría argumentar cualquier ministro de educación oportunista.

Recuerdo cuando, hace unos años, nuestros padres nos aconsejaban estudiar una carrera. Es por tu bien, hijo, así algún día tendrás un trabajo digno. Claro que, esos eran otros tiempos. En aquel entonces, el ladrillo se cotizaba por encima del oro, los bancos regalaban créditos al llevarte una vajilla y casi ningún veinteañero sabía, ni por asomo, lo que escuece una carga policial. De hecho, hasta habíamos conseguido dejar atrás el maltrato de aquellos profesores de la vieja escuela, que te atizaban con la regla si te pillaban haciendo el mongo… Aaaah (suspiro).

Y es que, lo que no tenemos en Eshpaña (Rajoy dixit) es capacidad de adaptación. Si hasta lo dice Merkel: No somos flexibles, somos unos vagos y tenemos demasiados días festivos en el calendario laboral. Esto tiene que acabarse ya. Estudiar una Ingeniería o Empresariales es cosa del pasado. Ni qué decir tiene que estudiar carreras tan inútiles como una Filología, Filosofía, Bellas artes o Biblioteconomía no te lleva más que a la cola del paro. Y ya es bastante larga la cola ésa, oiga. Hay que reajustarse al nuevo mercado laboral.

Por eso, si yo fuera padre, no animaría mis hijos a obtener unos estudios superiores. ¿Para qué? ¿Para acabar de minijob en minijob? Estamos tontos ¿o qué?

Hay que proyectarse con vistas al futuro y ver dónde está la oportunidad. Y yo la veo en dos puestos clave: Los cuerpos de policía del Estado y la política. Opciones para todos los gustos: ¿Que te gusta quitarte el estrés, ejercitando el bíceps y poniendo en su sitio al “enemigo“? Hazte antidisturbios. ¿Que te va más lo de malversar con presupuestos públicos y hacer chapucillas que beneficien a tus amiguitos…? ¡Exacto, lo tuyo es la política!

¿Veis que fácil? Así no habrá necesidad de salir a cortar calles ni a tomar plazas, que parecemos bárbaros, cometiendo actos delictivos tan aberrantes como sentarse en el suelo a protestar y levantar los brazos…

Además, en estas profesiones son todo ventajas. El próximo año habrá más oposiciones para antidisturbios que para el resto del funcionariado. Y tampoco hay que saber latín para soltar ostias, seamos francos. ¿Para qué te sirve saber si una palabra es con “b” o con “v” cuando la cosa va de dispersar multitudes?
No seamos vurros, por amor de dios.

Y la oferta política no es menos atractiva. Para llegar a ministro no es necesario pasar por la universidad. Basta con que sepas medrar en tu partido, lamiendo el trasero adecuado. ¿Y los sueldos? No hablemos de los sueldos. El trabajo de un político nunca estará lo suficientemente bien pagado, por muchas corruptelas en las que te veas envuelto. Así que, venga, ya estáis tardando en meter a vuestros hijos a las Juventudes o a las Nuevas Generaciones. Escoge tu tendencia. La puerta de la izquierda y la de la derecha conducen a la misma habitación.

Padres de hoy, si seguís estos consejos, vuestros hijos llegarán tan lejos como su ambición (o su brazo estirado con porra) les permita.

Así, en la Eshpaña del futuro, quizá no tengamos educación… Pero, ¿policías y ladrones?

No, de eso no nos va a faltar ni un ápice.

Breve crónica de una noche poética

febrero 20th, 2012 § 3 comentarios


El primer poema que escribí no viene de tan lejos. Siempre he sido más de prosa que de verso. También es cierto que me educaron para creer que la poesía estaba situada en un pedestal lejos del alcance de los profanos. Que la poesía era algo sagrado, elitista y complicado de ejecutar. Algo que había que leer en voz alta, con grandilocuencia y cara de estreñimiento. Que la poesía era cursi, demodé y no trataba cuestiones de interés para la gente del siglo XXI… No sé que me hizo pensar así. Por suerte, estaba equivocado.

El primer poema que escribí salió como un parto. Doloroso y placentero. El primer poema que escribí fue el resultado de querer plasmar un sentimiento para el que la prosa no tenía la fuerza suficiente. Sólo así puedo justificar esa incursión en la poesía. Desde entonces, he escrito muchos malos poemas, unos cuantos aceptables y alguno lo suficientemente bueno… Modestia aparte.

La madrugada del jueves al viernes pasado, con un frío del carajo y lloviznando, cogí un autobús con trayecto Granada-Murcia. No dormí esa noche. No había forma de acomodarse en aquella lata de anchoas, que hacía paradas cada media hora y cuyos habitantes no roncaban: rugían. En lugar de contar ovejas, repasaba mentalmente los poemas del recital de la noche siguiente. Insisto, no llegué a dormir, sólo tuve algunas ensoñaciones esporádicas, pero mereció la pena.

Por la tarde, ensayo y paella a cargo de Larry Sandoval. Me acompañaba Sofía Cortijos, quien se encargaría del acompañamiento al piano para los poemas “A la puta luna” y “Maullido de un atardecer efervescente”.

Lo mejor llegaría después: Los tres (Larry, Sofía y yo) aunamos poesía y música en un experimento que pareció resultar del agrado de un público numeroso, que se mantuvo a la escucha con absoluto respeto. En total, se compartieron una docena de poemas y media docena de canciones del repertorio de Larry Sandoval (El estudiante Larry). Se entregó, además, a los asistentes una plaquette con poemas míos e ilustración original de Cristina Franco (que podéis leer y descargar en la barra lateral de este blog).

En definitiva, una velada especial, celebrada en el local de “La Azotea”, arropado por amigos y orquestada por los miembros del Colectivo Iletrados. Lo mejor de todo fue vuestra presencia y vuestras palabras de apoyo. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!

La única excusa fue la poesía.


Eric Luna recitando “Y florecieron los tanques con alergia”.


Uno de los temas interpretados por Larry Sandoval.


Basilio Pujante y Cristina Franco, maestro de ceremonias e ilustradora de la plaquette, respectivamente.


Sofía Cortijos añadiendo tensión pianística a los poemas.


La plaquette y Eric Luna.


Larry Sandoval interpretando uno de sus temas.


Eva de “La Azotea” junto a la ilustración de Cristina Franco.


Una instantánea de los asistentes.


Larry y Eric junto a los miembros de Colectivo Iletrados.

Recitalizando: Mursiya Poética 2012

febrero 17th, 2012 § Dejar un comentario



Para la noche de este viernes 17 de febrero tenemos un plan:

El Colectivo Iletrados de Murcia vuelven a la carga este año con su ciclo de recitales “Mursiya Poética“. La novedad de esta edición es que se pretende aunar música y poesía durante cada recital.

En esta ocasión, además, un servidor será quien inaugure el ciclo, junto a la música y las baladas de Larry Sandoval (El estudiante Larry). Juntos, perpetraremos un experimento musicopoético con resultados imprevistos… Además de alguna sorpresilla más para este recital, se repartirá gratuitamente una plaquette que contendrá algunos poemas propios, bajo el título de “Finísimos hilos de araña lo envuelven todo”.

Podéis encontrar más información sobre este II ciclo de poetas murcianos, que continuará a lo largo de tres semanas más, a través de este enlace.

Pues nada, que por allí os esperamos:
Asociación La Azotea (C/ Estrella 2, Murcia) a las 22 horitas.

A-ba-ni-bí quiere decir gástatelo

febrero 14th, 2012 § Dejar un comentario



Cupido ha cambiado el arco y las flechas por una ballesta. Teme que, tras la nueva reforma laboral de este gobierno rajoyniano, le den la patada y pueda acabar de alitas en la calle.

De modo, que ha incrementado la agresividad de su método. Ahora, apunta entre ceja y ceja a personas de ambos sexos y les conmina a demostrar su amor, a través de compras impulsivas y estúpidas. “¡Si la quieres, gasta tu dinero!” amenaza el hijo de Afrodita, con pintura de guerra bajo los ojos, a una pareja de adolescentes que se arrullan en un portal.

De no cumplir con sus objetivos, las acciones de Amor S.A. caerán tan en picado como un Ícaro desplumado. Y él, con ellas. El nuevo convenio de empresa relaciona la productividad al sueldo. Si Amor S.A. no supera su previsión de beneficios; si los enamorados no acuden como locos a cualquier tienda a comprar alguna chorrada roja con forma de corazón, Cupido será despedido a causa de un ERE y el departamento de márketing de la empresa comenzará a proclamar a los cuatro vientos que el Amor ha muerto.

Y nadie quiere que eso ocurra… -comenta un ministro en un plató de televisión, apelando al esfuerzo sanvalentinesco del contribuyente-.

Toda esta historia no es más que una mera excusa para poner de manifiesto la incoherencia del 14 de febrero: la vulgarización del amor a un simple acto mercantil.

Llamamos amor a una pulsión; a un impulso emocional por el que nuestro cerebro nos recompensa químicamente. El amor real es desinteresado porque se nutre desde dentro. Es un motor que combustiona expectativas. Es un pinchazo en el estómago, cuando aumenta la distancia entre tú y el objeto amado. Es una fuerza que nos lleva a exponernos, nos somete al ridículo y pone a prueba nuestra paciencia. Porque el amor también es espera. Y el fruto de esa espera.

El amor es un asunto grande. No cabe en El Corte Inglés, ni en este artículo.

¿Te querré más, mañana, si hoy engordas mi cajón de los olvidos con un regalo insulso? No lo creo.

No soy desagradecido, solo escribo lo que pienso. Sé valorar las cosas pequeñas. Prefiero pasar la tarde contigo siendo un bicho raro bajo un capullo de sábanas. Agarrarme a ti como si cayera en picado y fueras mi clavo ardiendo. Escribirte y corregir, escribirte y corregir… Así, las veces que sea necesario… Sea catorce de febrero o veinticinco de abril.

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